Un objeto especial, una clase especial

 

Un objeto especial, una clase especial

Al principio de curso, cuando todos éramos caras nuevas en clase, el profesor nos propuso una actividad que, aunque al principio parecía sencilla, terminó siendo muy especial. Nos dividimos en grupos pequeños, de 5 o 6 personas, y cada uno tenía que traer o elegir un objeto que fuera importante para ellos. Después, lo compartíamos con nuestro grupo, explicando por qué era especial o qué historia había detrás.  

La dinámica no solo fue entretenida, sino que permitió conocernos un poco más. Cada objeto tenía una historia única: recuerdos de familia, regalos de alguien importante, cosas que nos acompañan en momentos difíciles o que simplemente nos hacen felices. Fue increíble descubrir cómo esos objetos, tan diferentes entre sí, decían tanto de cada persona.  

Lo más emocionante vino después: cada grupo escogió a una persona para que presentara su objeto delante de toda la clase. No voy a mentir, había nervios, pero también mucha curiosidad por escuchar las historias de los demás. Con cada presentación, la clase empezó a sentirse menos como un grupo de desconocidos y más como un espacio acogedor, donde cada uno podía ser uno mismo.  

Mi objeto especial era una muñeca que se llama Inesita (como yo), con el que llevo toda mi vida, y el que me ayudaba a dormir cuando no podía. Pero había un montón de historias, cada una diferente y única.

Creo que el objetivo del profesor se cumplió con creces. Esta actividad no solo rompió el hielo, sino que también creó un ambiente más cercano, donde la diversidad de experiencias y emociones nos unió de alguna manera. Fue una lección silenciosa de empatía y conexión, que marcó el inicio de un curso lleno de aprendizajes, tanto dentro como fuera del aula.  

¿Y tú? ¿Qué objeto especial escogerías para contar tu historia?



Comentarios

Entradas populares de este blog

Teorías del Aprendizaje: Cómo entendí mi forma de aprender

LOMLOE Aterrizada: Desafíos y Oportunidades

Escuela Montessori